Cuando la internet se hizo masiva en los años noventa, no todo el mundo pensaba que llegaría para revolucionar la tecnología de la información. Sus inicios en los años cincuenta como parte de un proyecto militar y luego su masificación, cambiaron por completo la historia del mundo moderno.

Ya para la última década del siglo pasado cuando se empezaba a hablar de convergencia y el internet se empezó a ver también como una herramienta de comunicación, había personas que creyeron que no iba a desplazar al teléfono con cable disponible en los hogares. Este grupo de escépticos no entendía aún el alcance que podría tener la red de redes.

Por otra parte, ortodoxos y fanáticos presagiaban el fin del mundo físico de algunas cosas. Pero esto tampoco sucedió.

Por ejemplo, se intuía que con la aparición de los libros digitales, los libros físicos quedarían en el olvido. También se apostaba a que las compras en tiendas online desplazaría por completo la compra en las tiendas físicas de los centros comerciales.

Y aunque los libros virtuales y las compras en línea tienen sus seguidores, todavía muchas personas prefieren un libro que puedan tocar, rayar y oler; y hay quienes prefieren pasear por un centro comercial y probarse la ropa que desean comprar.

Asimismo, con la aparición de internet, el mundo de las estaciones de radio tradicionales tuvieron que poner a prueba la fidelidad de sus seguidores. La transición fué natural e internet más que una amenaza fué una oportunidad para expandir su mensaje a otras latitudes.

Las estaciones de radio, vieron la posibilidad de expansión a través de internet, buscaron tener presencia en ella y potenciar la posibilidad de interacción entre los locutores de la emisora y los oyentes. De esta manera, las emisoras que comenzaron a tener su espacio en la web, aprovecharon la intimidad que genera la voz para explorar también las redes sociales y crear vínculos.