En algunos países las emisoras de radio reciben por parte del Estado el derecho a explotar el espacio radioeléctrico que se les proporciona a través de una concesión. En otras palabras, reciben un permiso por una cantidad de años (20 o 30 años) para poder transmitir. Una vez pasado ese tiempo, el estado tiene la potestad de decidir si continúa cediendo el espacio radioeléctrico a esa emisora en particular.

Bajo estos parámetros, la concesión conlleva ciertos deberes que deben cumplir los directores y dueños de la emisora radial, entre los que se encuentran la equidad y el manejo con ética del espacio. Sin embargo, esto no siempre sucede.

Algunas estaciones de radio pertenecen o están asociadas a industrias de la música que aprovechan esta alianza para promocionar los artistas que firman con ellos. De esta manera, cuando un artista o un álbum hace su lanzamiento por televisión, también se le conceden entrevistas por la radio y se pone a sonar su canción promocional de manera constante.

Las redes sociales han cambiado la forma de promocionar la música, los artistas tienen en sus manos el poder de promocionarse a sí mismos en Twitter, Facebook, Youtube e Instagram.

Cuando un artista independiente o perteneciente a otra industria musical tenía deseos de sonar a través de una emisora radial, el mismo debía pagar cierta cantidad de dinero para poder hacerlo.

Esta práctica afortunadamente se está haciendo cada vez menos popular pues atenta contra los derechos de equidad y equilibrio que debe tener una emisora de radio.

Como se mencionó anteriormente, un artista puede hoy promocionar su música sin la necesidad de pagar algo adicional. Las nuevas generaciones escuchan los temas de sus cantantes favoritos antes que en la radio. Por esto, las emisoras han establecido alianzas con influencers para aprovechar la tecnología y hace publicidad.

La radio continúa siendo rentable, ya que cuentan con oyentes fieles y como siempre, se reinventa.